Cuidados
En el caso de las choperas, estas actuaciones engloban labores del suelo tales como el GRADEO, las PODAS, y de manera más puntual, FERTILIZAICÓN y RIEGOS. También se puede incluir los tratamientos fitosanitarios, tanto los de carácter preventivo como los paliativos.
GRADEO
La finalidad de esta actuación es conseguir el mullido del terreno, con el fin de aumentar la permeabilidad, filtración y capacidad de retención del agua. También se consigue la reducción de evaporación, rompiendo la circulación capilar del agua, y se airea la capa superficial del suelo. Se logra la eliminación del estrato herbáceo, que compite con los chopos por el agua y por los elementos nutritivos, reduciendo además el riesgo de incendios, así como su propagación.
De manera general es una labor que se puede evitar siempre y cuando esté bien instalada la plantación, es decir, que tienen un aporte suficiente de agua. Será pues imprescindible en sitios donde el estrato herbáceo sea dominante, por ejemplo, en praderas, donde la presencia de un entramado espeso de hierbas puede llegar a ahogar a la plantación recién instalada.
En base a la experiencia obtenida en la comarca de Benavente (Zamora), el laboreo es una de las actuaciones selvícolas imprescindibles para obtener una plantación con un desarrollo adecuado, más cuando el coste de la actuación se ve compensado con el rendimiento final. Los trabajos de laboreo son más apreciables los primeros años de la plantación, disminuyendo paulatinamente a lo largo de los años y pudiendo prescindir de ellos a partir del quinto o sexto año, principalmente en suelos húmedos y fértiles.
Se pueden realizar entre 1 y 3 labores al año, por lo general es recomendable 2, un primer pase en marzo o abril, y un segundo pase perpendicular uno o dos meses más tarde, en mayo o junio. De esta manera eliminamos toda la vegetación competidora.
En terrenos arenosos bastaría con un solo pase (laboreo sencillo), en mayo o junio. En los menos arenosos será indispensable la ejecución de al menos dos labores al año, ya que estos terrenos tienen más disponibilidad de nutrientes y la aparición de herbáceas está garantizada.
Se empleará un tractor agrícola, con apero, generalmente grada de discos. Se laboreará la capa superficial, entre los 5 y 10 cm de profundidad. Más profundidad puede dañar las raíces superficiales y evitaremos trabajar cerca de los troncos, con el fin de evitar daños. Se evitará el uso de herbicidas para el control de las hierbas por los riesgos de contaminación de la capa freática y los cursos de agua próximos.

PODAS
La poda consiste en la eliminación de ramas vivas del árbol. En la populicultura tiene como finalidad la obtención de madera con unas características tecnológicas que sean válidas para la industria. Dado que el destino más rentable en este tipo de plantaciones es el desenrollo, esto implica un fuste recto, sin nudos en las primeras trozas y con el máximo volumen posible. Nunca deberán ser excesivas, principalmente en los primeros años, donde el árbol necesita un mayor volumen de hojas para poder crecer y formarse.
1. Poda de formación
Su objetivo el desarrollo de la guía terminal, con el fin de asegurar el crecimiento en altura del pie, consiguiendo un tronco o fuste recto. Esto garantizará un árbol de calidad, así como resistente a los vientos.
Se realizará al año siguiente de la plantación. En aquellos con poca dominancia apical, tales como el I-214, Triplo y Branagesi, será imprescindible la ejecución de este tipo de poda al menos los dos primeros años a partir de la plantación. En aquellos con dominancia apical más marcada, como el Raspalje, Unal, Beaupré, se deberá actuar cuando la guía terminal se haya perdido por rotura debida al viento u otras causas.
Si la guía apical está bien formada y es dominante sobre los laterales, no será preciso podar. Si la guía apical está bien formada, pero se encuentra formada por alguna de los laterales de manera que pueda ser superada al año siguiente, deberá eliminarse la rama acompañante. Lo mismo en el caso de que la guía esté dominada por uno o varias ramas laterales.
En caso de pérdida de guía, se deberá buscar entre las ramas laterales para su sustitución, eligiendo preferentemente aquella que, bien formada, esté orientada al norte o situada en oposición a los vientos dominantes.
Se emplea con frecuencia el pinzamiento de las ramas laterales, lo que conlleva la eliminación de la mitad de la longitud de la rama. De esta manera se evita el engrosamiento de la rama, pero se conserva buena parte de la carga foliar necesaria para el desarrollo de la planta. Estas se eliminarán al año siguiente de la actuación de esta práctica.
La poda de formación se realizará preferentemente a finales del invierno o principios de la primavera, siempre en parada vegetativa. Esto es importante porque el periodo de iniciación foliar está próximo y se favorecerá la cicatrización y que las heridas queden abiertas mucho tiempo. El corte será limpio y se realizará a ras de la base del tronco, sin dañar el punto de inserción con el fuste.

La poda consiste en la eliminación de ramas vivas del árbol. En la populicultura tiene como finalidad la obtención de madera con unas características tecnológicas que sean válidas para la industria. Dado que el destino más rentable en este tipo de plantaciones es el desenrollo, esto implica un fuste recto, sin nudos en las primeras trozas y con el máximo volumen posible. Nunca deberán ser excesivas, principalmente en los primeros años, donde el árbol necesita un mayor volumen de hojas para poder crecer y formarse.
2. Poda de conformación o mantenimiento
Una vez que tenemos el árbol guiado, este tipo de poda nos ayudará a obtener un fuste limpio de nudos, eliminando las ramas laterales, y contribuyendo a la formación de un tronco recto y cilíndrico, que es lo que demanda la industria del desenrollo.
No se deberá eliminar gran cantidad de ramas, dado que de estas dependerá la carga de hojas con la que el árbol realiza su función nutricional y por lo tanto su desarrollo. No deberá podarse nunca más de la mitad de la altura total del árbol, por lo general se recomienda al menos el tercio inferior limpio, donde se concentran los 2/3 del volumen del árbol, que por otro lado son los económicamente más interesantes.
Se deberán eliminar aquellas ramas con tendencia al engrosamiento más marcado que las demás, dado que producirá (su eliminación tardía) mayores heridas, e incluso pueden aparecer riesgos de rotura en caso de no retirarse.
Una poda excesiva traerá como consecuencias una disminución del crecimiento del árbol durante ese año, y, por otro lado, la aparición de multitud de brotes chupones como reacción a la falta de hojas con las que realizar la función fotosintética. Se deberán eliminar todos estos chupones antes que de alcancen un diámetro que pueda perjudicar a la calidad de la madera.
Se realiza por lo general a finales de invierno, si bien hay cierta tendencia a la ejecución de la misma en verano, entre junio y finales de julio, cuando la cicatrización es más rápida debido a que el periodo donde el ritmo de crecimiento es más elevado.
Para la altura de poda y el número de podas a realizar se deberá tenerse en cuenta que, a mayor altura, mayor coste. Como altura mínima deberán obtenerse 6 m limpios, y no sobrepasar los 10 m. En clones con tendencia a formar ramas gruesas, como el I-214, la poda deberá ser estudiada con más atención y más continuada. Los de ramas más finas, como el Beaupre, o Luisa Avanzo, se puede empezar a podar más tarde y más espaciadamente.
Este tipo de poda, al igual que la de formación, se realizará a ras de tronco. Se prestará especial atención a la eliminación temprana de las ramas gruesas o que detectemos con tendencia a engrosar. De manera general el grosor máximo admisible de las ramas no debería pasar de los 6 cm para lograr una buena cicatrización. Lo ideal es que no pasasen de los 4 cm.
A modo de planificación, se actuará primero en la formación de la guía, eliminando ramas competidoras, para pasar a eliminar las ramas gruesas y las tendentes a engrosar. Para finalizar, se limpiará el fuste desde la base y subiendo por verticilos, hasta un diámetro de 8-10 cm.

3. Poda de monda o de chupones
Este es un tipo particular de poda, que tiene como finalidad la eliminación de los brotes chupones que aparecen tras una poda de mantenimiento ejecutado de manera intensa. Estos chupones pueden aparecer también en la parte del tronco que recibe más insolación de los árboles del borde de la parcela. Se deben eliminar durante el periodo vegetativo al de su aparición, siendo lo más óptimo a mediados de julio, cuando se han formado ya y no da tiempo al árbol a formar nuevos rebrotes.
ALTURAS DE PODA
De forma genérica y dividiendo el turno en cuatro periodos:
1_ Al final del primer periodo podamos hasta 1/3 de la altura total.
En la primera intervención, año 3, se poda hasta 1/3 de la altura total del árbol, lo cual supone eliminar el 1º verticilo, el cual tiene 3 años.
2_ Al final del segundo periodo podamos hasta ½ de la altura total.
En la segunda intervención, año 7, subimos la poda hasta ½ de la altura total del árbol, lo cual supone eliminar los verticilos 2 y 3, los cuales tienen 5 y 6 años.
3_ Al final del tercer periodo se poda hasta 2/3 de la altura total.
En la tercera y última intervención, año 11, se alcanzan los 2/3 de altura total del fuste, lo cual supone eliminar los verticilos 4, 5 y 6, los cuales tienen 6, 7 y 8 años.
Desde este momento no se vuelve a intervenir en el árbol.
4_ Durante el cuarto periodo no se efectúan podas.
FERTILIZACIÓN
FERTILIZACIÓN EN PROFUNDIDAD
Se realiza en el hoyo de la plantación, permite el arraigamiento de las raíces y el crecimiento, pudiéndose acortar entre 1 o 2 años el turno de aprovechamiento. En Castilla y León, dado que se la gran mayoría de la superficie forestada está instalada sobre terreno fértil aluvial, no se ha observado diferencia apreciable entre realizar o no esta actuación.
FERTILIZACIÓN EN SUPERFICIE
Se realiza durante los primeros años y se aplicará alrededor de la base de los pies, cuando las raíces se encuentran perfectamente instaladas y ocupan todo el suelo disponible. El fertilizante podrá apostar por toda la superficie de la finca.
Será recomendable siempre y cuando los terrenos sean de poca fertilidad y con escasa capacidad de retención de agua. En suelos arenosos o muy arcillosos, no se debe abonar, dado que no se podrá aprovechar los nutrientes que se pretenden aportar.
RIEGOS
Esta actuación será importante principalmente en el caso de plantaciones a raíz superficial. El caudal varía entre los 2.500 o 4.500 m3/ha por año, en función de la edad de la plantación y características del suelo.
El espaciamiento temporal entre riegos puede variar entre 1 y 2 semanas con caudal abundante, siendo más recomendable que riegos más frecuentes con menos caudal. De esta manera se favorecerá la instalación de raíces en profundidad.