La caza en Zamora: Naturaleza, tradición y vida rural


Roberto Calvo Sánchez – Técnico de ASFOZA

Una provincia donde la caza forma parte del paisaje

En Zamora, la caza no es solo una actividad: es una parte fundamental de la vida en muchos pueblos. Cuando llega el otoño y el monte se cubre de colores ocres, los cazadores se preparan para una nueva temporada. Desde generaciones atrás, la caza ha sido un vínculo entre las personas y su entorno natural, y hoy sigue viva, adaptándose a los nuevos tiempos.

Zamora, con su amplia extensión de campos, bosques y montes, es uno de los rincones más ricos de España en cuanto a fauna y diversidad de paisajes. Esto la convierte en un lugar ideal para la práctica cinegética.

Una tradición con historia

En Zamora se ha cazado desde hace siglos. Al principio, como forma de supervivencia. Más tarde, en la Edad Media, la caza fue privilegio de los nobles. Con el paso del tiempo, se convirtió en una práctica popular, ligada al mundo rural.

Muchas familias zamoranas conservan recuerdos de padres o abuelos cazando con escopetas heredadas o acompañando a sus perros en el campo. Las historias de monterías, de días de frío en la sierra, o de cómo se preparaban las piezas cobradas en casa, forman parte del imaginario colectivo de muchas comarcas zamoranas.

¿Qué se caza en Zamora?

En esta provincia se puede practicar tanto la caza mayor como la menor.

  • Caza mayor: Ciervos, corzos y, sobre todo, jabalíes son protagonistas de las monterías. El jabalí ha aumentado mucho en los últimos años, y se organizan batidas para controlar su población.
  • Caza menor: Perdices, conejos, liebres, codornices y zorzales son muy habituales. También se cazan algunas especies migratorias como la paloma torcaz y la becada.

Además, en la Sierra de la Culebra se encuentra una de las poblaciones más importantes de lobo ibérico, aunque no es especie cinegética. Su presencia atrae turismo de naturaleza y también genera debates sobre la convivencia con la caza.

¿Por qué es tan importante?

La caza, además de ser una tradición, tiene un gran impacto económico y ambiental.

Impacto económico

  • Se crean empleos directos e indirectos: guías, hostelería, talleres, tiendas, armerías…
  • Los pueblos con cotos de caza obtienen ingresos por los permisos.
  • El turismo cinegético atrae visitantes de otras provincias e incluso del extranjero.

Gestión del medio natural

  • Controlar poblaciones como las del jabalí ayuda a evitar daños en cultivos o accidentes de tráfico.
  • Se cuida el entorno: fuentes, caminos, refugios…
  • Se vigilan enfermedades animales y se protege el equilibrio ecológico.

¿Y qué opinan los que no están a favor?

Como ocurre con otras actividades tradicionales, la caza también tiene detractores. Algunas asociaciones animalistas critican ciertos métodos de caza o el sufrimiento de los animales.

Sin embargo, muchos expertos y gestores medioambientales señalan que, bien regulada, la caza puede ser compatible con la conservación. La clave está en aplicar una caza sostenible: respetar los periodos hábiles, las especies permitidas, los cupos, y fomentar la educación ambiental de los cazadores.

Mirando al futuro

Zamora tiene el desafío de conservar la caza, adaptándola a los tiempos actuales. Hoy en día, muchas personas apuestan por una forma de cazar más responsable, que respete a los animales, mantenga las tradiciones y ayude al desarrollo del mundo rural.

Se están creando programas para jóvenes cazadores, para mujeres en el mundo cinegético y también para acercar esta actividad a los turistas, explicando su importancia de forma abierta y transparente.

Conclusión

La caza en Zamora es mucho más que salir al monte con una escopeta. Es cultura, es economía, es gestión del territorio. Y, sobre todo, es una forma de seguir conectados con la naturaleza y con las raíces de una provincia que ha sabido convivir con su fauna salvaje durante siglos.

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